sábado, 17 de agosto de 2013

Cuando Elvis Presley y Led Zeppelin se conocieron

En 1972, Elvis Presley quería conocer a Led Zeppelin. Su promotor común de entonces, Jerry Weintraub, condujo a Jimmy Page y a Robert Plant a la suite del hotel de Las Vegas en la que se encontraba. 

Por unos minutos, el Rey les ignoró. Jimmy Page comenzó a ponerse nervioso. ¿Qué estaba pasando? ¿Realmente quería conocerles? ¡Debían ellos romper el hielo? Elvis finalmente se volvió y dijo: "¿Son ciertas esas historias que se cuentan sobre vosotros en la carretera?". Plant respondió: "Por supuesto que no. Somos hombres de familia. Mi mayor placer es pasear por los pasillos del hotel cantando tus canciones". Y Plant ofreció su mejor imitación de Elvis cantando: "Treat me like a fool". Por un momento, Elvis les miró a ambos detenidamente, hasta que estalló en carcajadas. 

Durante las dos horas siguientes, les entretuvo en su suite. Les contó que nunca había escuchado sus discos, excepto cuando su hermanastro le puso "Stairway to heaven". "Me gustó", dijo.

Más tarde, saliendo por el recibidor de la habitación, Page y Plant comentaban su encuentro con el Rey. "Hey", escucharon tras ellos. Elvis había asomado la cabeza por la puerta cantando: "Treat me like a fool...

"El siguiente encuentro tuvo lugar en 1974, en un hotel junto al "LA Forum", donde Elvis actuaba. Antes de la visita, se les avisó severamente de que no le hablasen al Rey sobre música. Tras las presentaciones, y una vez se sirvieron bebidas, Bonzo inició una conversación con Elvis sobre coches. 

En media hora, los guardaespaldas del Rey indicaron que era hora de irse. Mientras salían, Robert Plant dijo con entusiasmo: "Elvis, eres mi ídolo. Gracias por recibirnos". El Rey respondió cantando de nuevo el comienzo de "Treat me like a fool". Robert continuó: "Treat me mean and cruel". Y juntos finalizaron la estrofa: "But looove me". 

La mejor parte de la visita para Led Zeppelin fue cuando Elvis les pidió unos autógrafos. Dijo que eran para su hija, Lisa Marie.








viernes, 16 de agosto de 2013

Quadrophenia - 37 años

Hoy, 16 de agosto, se cumplen 37 años del estreno de Quadrophenia

Completa en español

Shine On You Crazy Diamond - Pink Floyd

"Shine on You Crazy Diamond" es una composición de nueve partes de Pink Floyd cuyas letras fueron escritas por Roger Waters como tributo al miembro fundador de la banda Syd Barrett, y música compuesta por Waters, Richard Wright, y David Gilmour. 

Fue tocada por primera vez en el tour de 1974, y grabada para el álbum conceptual de 1975 Wish You Were Here. La canción fue hecha con la intención de que durara todo un lado del disco, pero resultó serr más larga de lo que un solo lado del vinilo permitiría, por lo que fue separada en dos partes al principio y al final del álbum. Es la canción más larga del grupo (juntando sus dos partes), durando poco más de 26 minutos

El nombre de la canción hace referencia a Syd Barrett: Shine on you crazy Diamond.

La leyenda dice que, años después de abandonar el grupo, Syd Barrett se presentó de improviso en los estudios de Abbey Road, guitarra en mano, para grabar sus partes pero que su aspecto era tan diferente que ni sus antiguos compañeros fueron capaces de reconocerle.

Éste hecho es una verdad a medias.

Y es que miembros de Pink Floyd, recordarían el 5 de junio 1975 no solo porque fue el día en que Dave Gilmour contrajo matrimonio, sino también por una inesperada visita que apareció en el estudio. En ese momento, el grupo se encontraba trabajando en las mezclas de ‘Shine on you crazy diamond’. 

Syd. Barrett ya no formaba parte del grupo, pero ‘Wish you were here’ y ‘Shine on you crazy diamond’ demostraban que seguía estando presente entre los músicos, aunque no fuera física ni presencialmente. Roger Waters trató de explicar de dónde surgió esa inspiración: 

"No sé por qué empecé a escribir esa letra acerca de Syd. Creo que fue porque el ‘riff’ de Dave tenía un sonido extremadamente lúgubre, eso fue mucho tiempo antes de las sesiones de grabación de “Wish you were here”, 

Mientras la figura difusa de Barrett revoloteaba en el ambiente durante la grabación, como si Pink Floyd le estuviera invocando, un desconocido vestido de blanco, gordo, con la cabeza y las cejas afeitadas y con una bolsa en la mano se presentó en Abbey Road. Todo el mundo quedó desconcertado ante su presencia. Ese “tipo grandioso, gordo, calvo y lunático”, como lo definió Roger Waters, era Syd. Al menos, lo que quedaba de él.

El primero en ser consciente de la identidad del extraño personaje fue Gilmour: “Ese tipo se paseaba por allí, mirando el equipo, y al principio no me fijé bien en él porque pensaba que era alguno de los cerebritos de personal de EMI. Después entró en la sala de control. Estuvo allí durante mucho tiempo y todos susurrábamos: ‘¿Quién coño es este tío?’ Yo fui el primero en reconocerle”. Al principio, Richard Wright no tuvo tan claro quién era el desconocido: “Apareció en el estudio y nadie sabía quién era esa persona. Recuerdo que cuando yo entré, Roger ya estaba allí, trabajando. Me senté a su lado. Diez minutos después, Roger me dijo: ‘¿Sabes quién es ese tipo?’. Respondí: ‘No tengo la menor idea. Suponía que era un amigo tuyo’. Él dijo: ‘Piensa, piensa’. Y yo seguí mirándolo, ¡hasta que de pronto me di cuenta de que era Syd!”. Roger Waters lloró al ver el estado de su amigo y Nick Mason se sintió “horrorizado por el cambio físico”, como relata en su autobiografía: “Ahora no parecía un hombre que tuviera ningún amigo en absoluto. Su conversación era intermitente y no se entendía del todo, aunque, para ser justos, no creo que ninguno de nosotros fuera especialmente elocuente. No tengo ni idea de por qué estaba allí. Nadie lo había invitado, y yo no lo había visto desde que dejó el grupo en 1968”.

¿Qué hacía Syd en el estudio? Nadie tenía la respuesta. El batería comparó la inesperada visita con el personaje clásico de J. M. Barrie: “Resulta muy fácil establecer paralelismos entre aquel Syd y un Peter Pan que regresa para ver que la casa aún sigue allí, aunque la gente haya cambiado. ¿Quizá esperaba encontrarnos tal y como habíamos sido siete años antes, preparados para trabajar otra vez con él?”. Barrett puso al día sobre su vida a sus compañeros: “Bueno, tengo una tele en color… y una nevera. Tengo algunas chuletas de cerdo en la nevera, pero las chuletas se esfuman, así que tengo que seguir comprando más”. También escuchó la reproducción de “Shine on you crazy diamond” sin ser consciente de que él era ese diamante loco y la calificó como “un poco rara”. Después no entendió que los músicos la volvieran a escuchar: “¿Para qué? Ya la habéis oído entera”. El antiguo miembro de Pink Floyd se mostró todo lo coherente que se podía esperar de él y estuvo perdido y ensimismado durante su visita. Tal vez ni él mismo sabía qué hacía allí. A pesar de ello, sorprendentemente preguntó cuándo podía grabar su parte con la guitarra. Sus compañeros le respondieron que ya la había grabado.

Syd Barrett se perdió entre la multitud en el bar de EMI durante la fiesta de boda de los Gilmour. Los asistentes lo confundieron con un Hare Krishna. Después se marchó sin despedirse. Los cuatro músicos no le volvieron a ver.

Syd Barret, "El diamante Loco", falleció el 7 de julio de 2006 en su hogar de Cambridge, Inglaterra, por complicaciones debido a la diabetes que sufría desde hace años. Tenía 60 años de edad.





Y por supuesto, "Shine on you crazy Diamond" 

No es la versión completa, esa la puedes buscar tu mismo, Esta versión está grabado por David Gilmour en el Royal Festival Hall de Londres en junio de 2001, como parte del festival de Meltdown. 


Posiblemente la mejor canción del mejor grupo de la historia del Rock 
(pero esto es una opinión mía)







Jeremy - Pearl Jam

Jeremy es una de las canciones más emblemáticas del grupo Pearl Jam. Fue incluida en su álbum debut Ten (1991) y tuvo dos nominaciones al Grammy de 1993 como mejor canción de Rock y mejor Interpretación de Hard Rock.

Y aquí la historia de  Jeremy Wade Delle

Martes 8 de junio de 1982

Jeremy Wade Delle, un alumno de Richardson High School, descrito como un solitario, se disparó fatalmente delante de sus aproximadamente 30 compañeros de clase. Jeremy, de 16 años, que provenía de una escuela de Dallas, murió instantáneamente después de dispararse en la boca una pistola Magnum, eran aproximadamente a las 9:45 de la mañana. 

Debido a que había perdido muchas clases, el profesor de su clase le pidió un permiso de asistencia de las oficinas del colegio. Al volver, Jeremy dijo : 

"Ya tengo lo que realmente buscaba"

Entonces puso el cañón en su boca y disparó, según el Sargento Ray Pennington, portavoz de la policía. Todo ocurrió antes de que los alumnos o el profesor Fray Bernett pudieran reaccionar. El disparo dejó aturdidos a los estudiantes y al personal docente de todo la escuela.

Brian Jackson, de 16 años, declaró a la policía que  estaba abriendo su taquilla, cerca de la clase de Jeremy, cuando escuchó un sonoro ruido, como si alguien hubiera golpeado una mesa con un libro. "Pensé que se trataba de algún juego", dijo. " Pero entonces vi salir a una chica rubia, llorando". Sorprendido, Brian entró en la clase y vio a Jeremy tumbado en el suelo, sangrando. El profesor estaba junto a la pared, temblando.



jueves, 15 de agosto de 2013

Hurricane - Bob Dylan

Hurricane de Bob Dylan era Rubin Carter, un boxeador de los pesos medios que pasó casi veinte años en prisión injustamente acusado de matar a tres personas en la muy racista Nueva Jersey de los años sesenta. 

El 17 de junio de 1966, Carter y su amigo John Artis fueron detenidos como sospechosos de un triple asesinato ocurrido en el Lafayette Bar and Grill. Ese mismo año fue juzgado en un juicio lleno de irregularidades y prejuicios raciales y condenado a tres cadenas perpetuas. Este caso se manejó con un perfil muy bajo para que no saliera a la luz, hasta que Bob Dylan en el año 1975 escribió la canción Hurricane a modo de protesta para denunciar este injusto episodio.

Tras recibir el apoyo de importantes líderes de la comunidad negra y artistas, en noviembre de 1985 se le dio la oportunidad de presentar nuevas pruebas para demostrar su inocencia. Durante el nuevo juicio de apelación, se reconocieron claros elementos de racismo durante el proceso penal. Se comprobó la corrupción de la fuerza policial y se verificó que se coaccionaron declaraciones y se manipularon pruebas. El juez, ante la evidencia le concedió la libertad inmediatamente.

En la actualidad vive en Toronto y se dedica a dar charlas motivacionales, además de ser el director de la fundación AIDWYC (Association in Defence of the Wrongly Convicted) que se dedica a defender los derechos de los presidiarios injustamente condenados. Hasta el día de hoy, dicha organización ha tenido éxito en decenas de casos.




También hay una película sobre la historia llamada The Hurricane, conocida en España como Huracán Carter y en algunos países de Latinoamérica como Huracán, es una película de 1999 dirigida por Norman Jewison y protagonizada por Denzel Washington.


American Skin (41 shots) - Bruce Springsteen


Esos 41 disparos de los que nos habla el Boss en esta composición restallaron la mañana del 4 febrero de 1999, y una buena parte de ellos fueron a parar al cuerpo de Amadou Diallo, un inmigrante africano de 23 años que, delante de cuatro policías, fue a sacar la documentación del bolsillo con un movimiento que ellos interpretaron como el de sacar un arma. 

Durante la interpretación de «American skin», Springsteen sube la tensión dramática repitiendo una y otra vez «41 shots». Y siempre que la canta en directo, pide silencio al público. 

El jefe de policía de Nueva York y el alcalde, Rudolph Giuliani, atacaron duramente al Boss por esta canción, que publicó junto a la E Street Band en su disco «Live in New York City» de 1986

(Con subtítulos)







The Lonesome Death of Hattie Carroll - Bob Dylan

«The Lonesome Death of Hattie Carroll», perteneciente a su álbum "The times they are a changin" de 1964. En ella, Dylan nos narra la cruel muerte, el 9 de febrero de 1963, de Hattie Carroll, una camarera negra de 51 años y madre de 10 hijos. 

Su asesino fue un cliente blanco, de 24 años, rico y borracho, llamado William Zantzinger. Según este explicó durante el juicio, le dio un golpe en la cabeza con su bastón porque había tardado en traerle la bebida. Nadie ayudó a Hattie, que murió al día siguiente. 

Zantzinger fue condenado a seis meses de cárcel (que eludió) y a una multa de 500 dólares por homicidio, ya que la defensa arguyó que ella había muerto debido a una enfermedad previa y no exclusivamente por el golpe. 

Décadas más tarde, el protagonista de la historia declaró que Dylan le había amargado la vida. "Algo es algo"


(Letra traducida)
La solitaria muerte de Hattie Carroll

William Zanzinger mató a la pobre Hattie Carroll
con un bastón que giraba en torno al diamante de su anillo
en una reunión social en un hotel de Baltimore.
Y llamaron a la policía, y le quitaron el arma,
mientras lo llevaban custodiado hacia la comisaría.
Y acusaron a William Zanzinger de asesinato en primer grado.
Pero vosotros, que filosofáis desgracias y criticáis el miedo,
quitaros el trapo de la cara,
que no es momento para vuestras lágrimas.
William Zanzinger, que a los 24 años
poseía una granja de tabaco de 600 acres,
con unos padres ricos que le protegían,
y con sus relaciones de altura en la política de Maryland,
reaccionó a su condena con un encogimiento de hombros.
Y juró, y se rió sarcásticamente,
y gruñó.
En cuestión de minutos estaría en libertad bajo fianza.
Pero vosotros, que filosofáis desgracias y criticáis el miedo,
quitaros el trapo de la cara,
que no es momento para vuestras lágrimas. 
Hattie Carroll era sirviente de cocina.
Tenía 51 años, y dio a luz a diez niños,
que le recogían los platos y sacaban la basura.
Y nunca se sentó en la cabecera de la mesa,
y nunca habló con las demás personas de la mesa,
que se ventilaban toda la comida sobre la mesa.
Y vaciaba sus ceniceros en un agujero.
Fué asesinada en un momento, por el golpe de un bastón
que atravesó la habitación por el aire,
condenado a acabar con lo más dulce.
Y nunca le hizo nada a William Zanzinger.
Pero vosotros, que filosofáis desgracias y criticais el miedo,
quitaros el trapo de la cara,
que no es momento para vuestras lágrimas.
En el tribunal de honor, el juez golpeó con su mazo,
para mostrar que todos somos iguales
y que las leyes son correctas.
Y que las líneas de los libros
no pueden ser cambiadas ni persuadidas,
y que incluso los ricos son castigados,
una vez que la policía los ha perseguido y capturado.
Y que la escalera de la ley no tiene ni principio ni final.
Con la mirada fija en la persona que mató sin motivo alguno,
que hizo lo que hizo sin sentir nada,
habló desde su toga, profunda y distinguidamente.
Y condenó fuertemente, como duro castigo,
a William Zanzinger con una sentencia de 6 meses.
Pero vosotros, que filosofáis desgracias y criticáis el miedo,
quitaros el trapo de la cara,
que no es momento para vuestras lágrimas


I don’t like Mondays - Bob Geldof

Detrás de  “I don’t like Mondays” de Bob Geldof  hay una absurda e irracional tragedia. El lunes 29 de enero de 1979, la niña Brenda Ann Spencer  estrenó un rifle semiautomático que su padre le regaló por Navidad disparando a los alumnos de su escuela situada al otro lado de la calle. Seis horas, dos muertos y nueve heridos después la joven Brenda habló con la policía para argumentar sus motivaciones:  “No me gustan los lunes”.

Este siniestro tiroteo ha sido pionero e inspirador de otras tantas historias con armas, adolescentes y colegios en un país en donde en Navidad se regalan pistolas por peluches. La trascendencia de la historia y su canción supuso un punto de inflexión en conscientes y subconscientes, pero no queda claro si para hacer del error un espacio de aprendizaje o para crear una triste sugerencia a imitadores.

La fría mañana del lunes 29 de enero de 1979, Brenda despertó de la rutina para fabricar un infierno. Nada calculado ni premeditado, simplemente inspirado por la desidia de un lunes cualquiera. A primera hora de la mañana Brenda se parapetó en la ventana de su salón con vistas directas a la escuela primaria Grover Cleveland, (su propia escuela), y lanzar un ataque sin trama ni proyecto. Ráfagas de apatía para despertar los flujos de adrenalina. Al otro lado de la calle, un colegio recién abierto recibía manadas de niños mezcladas con balas sin dueño ni destino.

En ese momento sólo dos adultos se encontraban a las puertas de la escuela. Las dos únicas víctimas mortales: el director Burton Wragg y el celador Mike Suchar. Ambos comenzaron, entre empujones y gritos, la evacuación apresurada desde las posibles trayectorias. Uno de los primeros heridos fue Chris Stanley, un niño de 9 años traumatizado de por vida que perdió un trozo de corazón pero salvó la existencia al librarse de los disparos que absorbió Wragg con su cuerpo al socorrerle. Michel Suchar, el celador, murió en su intento de proteger a su jefe Wragg. Cadena de favores jerarquizados para un desenlace digno de trincheras.

El tiroteo duró más de 6 horas, hasta que Brenda termino con la munición que acompañaba ‘su’ regalo de navidad. El despliegue policial abusó de medios y careció de efectividad ya que ocho alumnos y un policía fueron damnificados físicamente y toda una comunidad conmocionada por la abulia de la adolescente.

Tras la captura, las primeras y únicas declaraciones de una indulgente Brenda fueron:

“No me gustan los lunes. Sólo lo hice para animarme el día. No tengo ninguna razón más, sólo fue por divertirme. Me gustan el rojo y el azul de las chaquetas de los alumnos, vi a los niños como patos que andaban por una charca y un rebaño de vacas rodeándolos. Eran blancos fáciles.”




viernes, 9 de agosto de 2013

A los tiburones blancos les gusta la música de AC/DC

Los tiburones blancos son conocidos por ser peligrosos; aún así, hay personas que se declaran grandes admiradores de ellos. Para poder atraerlos utilizan comida, pero ahora podrían usar otro método, uno menos convencional: la música de la banda australiana AC/DC.

Matt Waller, operador de la compañía turística “Adventure Bay Charters”, ha observado que cuando hacen escuchar “Shook me all night long” y “Back in Black”, estos animales son atraídos hacia la música.

Según las declaraciones de Waller a Australian Geographic, él no se explica esta situación. “Los tiburones probablemente son atraídos por alguna baja frecuencia que encuentran en la música de la banda australiana”, dijo. Por ello quiere probar su teoría, reuniendo canciones y probándolas en los tiburones para poder identificar la característica que tienen en común.


martes, 6 de agosto de 2013

I am Ozzy (Confieso que he bebido)

Ahí va un pasaje de uno de los libros de imprescindible lectura del mundo del Rock. 
I am Ozzy (Confieso que he bebido). 
La biografía de Ozzy Osbourne, editado por Global Ryhthm. 


INFORME MÉDICO HIDDEN HILLS, CALIFORNIA. 

- Bien señor Osbourne, quiero preguntarle algo- dijo el médico-. ¿Ha tomado alguna vez drogas recreativas?

- Bueno –dije con una tosecilla-, una vez fumé un poco de marihuana.

- ¿Y ya está?

- Sí, ya está.

- ¿Está seguro?

- Bueno –dije con otra tosecilla-, también un poco de speed. Pero hace mucho tiempo.

- ¿Así que un poco de marihuana y un poco de speed?

- Eso es, sí.

- ¿Está absolutamente seguro que sólo ha sido marihuana y un poco de speed?

- Hombre, en otra época me hice alguna que otra rayita de farlopa- le dije; empezaba a sentirme confuso.

- Entonces, ¿Marihuana, speed y… algunas rayas de cocaína?

- Sí, eso vendría a ser todo.

- ¿Y está seguro de eso?

- Ajá.

- Quiero estar absolutamen…

- ¿La heroína cuenta?

- Sí, la heroína cuenta.

- Ah, entonces heroína también. Pero sólo una o dos veces.

- ¿Seguro que fueron sólo un par de veces?

- Sí, sí, seguro. La heroína es una puta mierda de droga. ¿La ha probado usted?

- No.

- No me va. Se vomita demasiado.

- Efectivamente las nauseas pueden ser intensas.

- A mí lo que me parece un desperdicio es el alcohol.

- De acuerdo –me cortó el médico-, vamos al grano- ¿Hay alguna droga que NO haya tomado señor Osbourne?

- No, ninguna que yo sepa.

Más silencio.

Finalmente el médico dijo:

- ¿Y que me dice del alcohol? Ha mencionado usted que bebe. ¿Cuántas unidades al día?

- No sé. Unas cuatro, más o menos.

- ¿Puede ser más específico?

- Botellas de Hennessy, pero depende.

- ¿De qué depende?

- Hombre la cerveza cuenta, ¿no?

El médico sacudió la cabeza, suspiró y se frotó los ojos. Luego preguntó:

- ¿Fuma usted, señor Osbourne?

- De vez en cuando.

- Menuda sorpresa- ¿Cuántos al día, diría usted?

- Treinta y alguno.

- ¿Qué marca de cigarrillos?

- No, no, puros. Los cigarrillos no los cuento.

El médico empezó a ponerse muy pálido y dijo:

- ¿Cuánto hace que mantiene esta rutina diaria?

- Pues casi 40 años. 

- ¿Hay algo más en su historial médico que deba saber?- preguntó el médico.

- Veamos- dije yo-, una vez me atropelló un avión; bueno casi. Y me he roto el cuello montando en quad. Durante el coma morí dos veces. También he tenido sida durante 24 horas. Y he creído tener esclerosis múltiple, pero resultó ser temblor de Parkinson. Y una vez me partí la chasca. Ah, y he tenido gonorrea unas cuantas veces. Y un par de convulsiones, como aquella vez que tomé codeína en Nueva York, o cuando me metí la droga de los violadores en Alemania. Y eso es todo, en serio, a menos que quiera incluir el uso de medicamentos con receta.

El médico asintió.

Luego carraspeó, se aflojó el nudo de la corbata y dijo:

- Tengo otra pregunta que hacerle, señor Osbourne.

- Adelante, doctor.

-¿Por qué sigue usted vivo?